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Viridiana Reyes Cruz

San Andrés Tuxtla, Ver. – Sobre producción de papaya obliga a campesinos a rematar el kilogramo del fruto en las calles.
El kilo de papaya que normalmente oscilaba entre 10 pesos, ahora es rematado a 5 pesos el kilo y en ocasiones la pieza es vendida a 6 pesos.
La sobreproducción de este año ha llevado a los campesinos de Soledad de Doblado a salir a varias zonas del estado vendiendo su producto para que este no se pierda, sin embargo, la recuperación es mínima señalaron.
En calles de la ciudad de San Andrés Tuxtla se puede ver como los campesinos rematan sus cosechas, la ofertan casa por casa o en el mercado, siendo competencia para los campesinos de la zona.
“Hasta en cuatro y cinco pesos la vendemos, la cosecha está perdida y pues para no dejarla perder más rematamos los frutos, venimos de Soledad de Doblado, pero la verdad las ventas están bastante bajas”, reconoció el productor Álvaro Ortiz Rincón
Alrededor de 4 camionetas circulan en las calles voceando el remate de la fruta, y una bodega se ha instalado en el centro de la ciudad con una tonelada de papaya.
Mil kilos de papaya se ofertan y hasta el momento en las calles, 65 kilos ya se han podrido por el paso del tiempo y la falta del consumo.
En su desesperación por recuperar un poco de lo invertido los campesinos acceden a la mínima rebaja del producto, al grado de casi regalarlo.
“De que se pierda mejor la damos bien barata, por eso cuando las señoras vienen y nos proponen llevarse más kilos a un poco más barato pues se lo vendemos, de todas formas, si no se vende se echa a perder y es una lástima, seria pecado”.
Veracruz es uno de los principales productores de este fruto, sin embargo, hay varios factores que ponen en riesgo las cosechas, uno de ellos es la mala comercialización aseguran los productores.
“Como de enero a julio se da bien la papaya, y pues ya somos muchos los que nos dedicamos a sembrarla, entonces cuando llega la hora de la cosecha pues hay sobreproducción y a quien se la vendemos, necesitamos apoyo ahí para venderla”, refirió el campesino.
Aseguró que de cuatro hectáreas tres las dedican a la siembra de papaya y una más a maíz y chile, porque la pobre comercialización de la papaya los obliga a buscar otras alternativas.
“Lo que hace falta es comercializarla, proponer nuestras cosechas, pero no hay asesoría para nosotros, uno nomas sabe sembrar y cosechar, la vendemos en las tiendas o en las calles, pero no vemos como hacerle para mandar a otro lado grandes cantidades”, remató el agrícola.

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