El huracán Otis, uno de los más fuertes que se haya registrado en el Pacífico mexicano, dejó al menos 27 personas muertas y cuatro más desaparecidas.

La tormenta, que tocó tierra como ciclón de categoría 5, golpeó el estado de Guerrero, en especial a la ciudad de Acapulco, con vientos sostenidos 260 km/h y rachas de hasta 315 km/h, lo que ocasionó destrozos en infraestructura, así como daños del sistema eléctrico, telefonía e internet.

Los comercios sufrieron daños en sus fachadas y saqueos tras el paso del huracán. Barrios de Acapulco resultaron anegados por el desbordamiento de ríos y arroyos.

El gobierno ordenó el despliegue del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional. Un convoy que transportaba ayuda humanitaria partió de Ciudad de México por tierra debido a que el aeropuerto de Acapulco también resultó afectado.

Otis pasó en pocas horas de ser una tormenta tropical a un huracán de categoría 5 para tocar tierra durante la madrugada del miércoles en la costa del estado Guerrero, en el suroeste del país, como el ciclón más potente que haya golpeado a la costa Pacífica de México desde que hay registro, incluso más que el intenso huracán Patricia, de octubre de 2015.

Getty
Reuters
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