La nave lanzada al espacio que lleva a bordo el Proyecto Colmena de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), reportó una anomalía que le impide apuntar sus paneles solares hacia el Sol, indicó la compañía privada que construyó el aparato.

Peregrine Lunar Lander, la nave de Astrobotic, se separó con éxito del nuevo cohete Vulcan de United Launch Alliance que partió desde Cabo Cañaveral.

Ésta estableció comunicación con la red de antenas en tierra de monitoreo del espacio profundo de la NASA.

Todos los sistemas se encendieron y «entraron en estado operacional completo», escribió Astrobotic en X, antes Twitter, pero, «desafortunadamente, ocurrió una anomalía que evitó que Astrobotic alcanzara una orientación estable hacia el sol»

«El equipo responde en tiempo real a medida que avanza la situación y proporcionará actualizaciones a medida que se obtengan y analicen los datos», añadió la firma Astrobotic en X.

Nave se está quedando sin energía
La empresa agregó en una nueva actualización que la causa probable es una «anomalía de propulsión que, si resulta cierta, amenaza la capacidad de la nave espacial para realizar un aterrizaje suave en la Luna».

La compañía dice que «la batería de la nave espacial está alcanzando su nivel operativo más bajo» y que perdió la comunicación con ella como se preveía.

«Antes de entrar en un periodo conocido de interrupción de la comunicación, el equipo desarrolló y ejecutó una maniobra improvisada para reorientar los paneles solares hacia el Sol», indicó.
Después de esta maniobra, «la nave espacial entró en un periodo esperado de pérdida de comunicación».

La empresa subrayó a través de las redes sociales que la misión, la primera robótica comercial estadunidense a la Luna, no podrá continuar salvo que logren cargar las baterías y mantener un suministro de energía.

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